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Podrá diseñar tu Camino a Santiago, a tu gusto y con recomendaciones de peregrinos, viajeros y gente local. Además, no te arriesgas y garantizas tu descanso entre jornadas mientras dure el camino, podrás relajarte en los Hoteles, albergues privados, pensiones, hostales, pazos o  casas rurales que buscamos por ti,  junto al camino. Además cuentas con la tranquilidad de saber que Santiaguea, planifica tu camino, 100% con para que tu te centres en lo importante de tu experiencia espiritual. 

Todos los caminos están señalizados, especialmente el llamado Camino Francés, el más popular y conocido. La señalización consiste en flechas amarillas que verás pintadas en cualquier lugar, sobre todo en los cruces. Pronto te familiarizaras con ellas y las verás rápidamente. También existen hitos kilométricos que indican la distancia que queda hasta Santiago. De todas formas no vamos a caminar por un territorio inhóspito, no temas, pronto verás más peregrinos y gentes del lugar a las que puedes preguntar.

Esto depende del estado de forma de cada uno. Si entrenas antes comprobarás cuáles son tus posibilidades. Lo habitual es hacer entre 20 y 30 km. diarios, pero esto depende mucho de los días que dispongamos para realizar el Camino. De todos modos, encontrarás alojamientos a lo largo de todo el Camino, y si precisas acortar las etapas lo puedes hacer perfectamente. Piensa que ésto no es una carrera. El Camino hay que disfrutarlo, cada uno a su ritmo y manera.

En invierno, aparte del mal tiempo, los días son muy cortos, algo lógico, aunque madrugando para no acabar muy tarde la etapa no habría mayor problema. El problema es que en verano, aparte del excesivo calor, hay que tener en cuenta que el Camino está masificado y es muy probable que encuentres el cartel de “no hay plazas” en muchos alojamientos, lo que convierte el Camino en una carrera para encontrar una plaza, algo muy desaconsejable. Personalmente opino que la primavera y el otoño son las épocas más apropiadas.

Sí que conviene entrenar un poco. Cualquier persona con un estado de forma normal puede hacer el Camino sin problemas, pero la dificultad no está en caminar 25 km., sino hacerlos todos los días y con una mochila a la espalda. Por lo tanto, unas semanas antes sal a andar a menudo, y si es con mochila mejor. Son muy convenientes las rutas senderistas señalizadas.

Esto depende del estado de forma de cada uno. Si entrenas antes comprobarás cuáles son tus posibilidades. Lo habitual es hacer entre 20 y 30 km. diarios, pero esto depende mucho de los días que dispongamos para realizar el Camino. De todos modos, encontrarás alojamientos a lo largo de todo el Camino, y si precisas acortar las etapas lo puedes hacer perfectamente. Piensa que ésto no es una carrera. El Camino hay que disfrutarlo, cada uno a su ritmo y manera.

La ruta más conocida es la denominada Camino Francés. Entra en España a través de los Pirineos y cubre 800 “y algo” kilómetros (cada uno de nosotros dice una distancia diferente a cada tramo del Camino). Comienza en Saint Jean Pied de Port y termina en Santiago de Compostela, Galicia. La ruta cruza a través de Navarra, Castilla- León y entra en Galicia siguiendo un camino medieval conocido como el Camino de Santiago. Está perfectamente marcado con conchas y flechas amarillas, como símbolos del Camino.

El Camino de Santiago francés suele llevar alrededor de 4 semanas, sobre unos 28-30 días, aunque esto es un dato muy personal ya que cada uno decide a qué ritmo vive el Camino. También depende de nuestra forma física, de cuantos kilómetros seamos capaces de caminar por día y de la suerte que tengamos con daños y lesiones a lo largo de nuestra aventura. Para conseguir la Compostela debemos caminar como mínimo los últimos 100 kilómetros y esto nos debería llevar entre 4-6 días.

Si tienes menos tiempo o simplemente quieres conseguir tu reto en bicicleta, también es posible, aunque para conseguir la Compostela debes pedalear al menos 200 km. Otra diferencia es que en ciertos tramos los ciclistas son desviados por rutas destinadas a ellos por causa de pendientes rocosas o zonas más estrechas del Camino donde los peregrinos a pie tienen prioridad.

Depende del tiempo que tengas para hacer el Camino. Parece obvio y lo es. Si tenemos 1 mes para caminar debemos hacerlo durante unos 27 kilómetros de media al día. A esto debemos sumarle algún día de descanso en alguna de las ciudades grandes para visitar sus monumentos. Una buena media a pie es de 5 km/h pero no siempre podemos mantener este ritmo, teniendo en cuenta que el cansancio se acumula y que andamos mejor por la mañana que por la tarde y esperando que las molestias físicas no nos impidan continuar nuestro ritmo.

Es cierto que el Camino discurre por muchos tipos de terrenos y suelos, pero no por ello debemos equiparnos de forma especialmente técnica. Como mucho debemos invertir en un buen calzado, que proteja bien la planta de nuestros pies, los tobillos y además que sea impermeable y permita la transpiración. La mochila y los bastones podrían incluirse dentro de este tipo de material más específico.

Uno de los puntos fundamentales del Camino es hacer la mochila lo más ligera posible. Recomiendan no llevar más del 10% de nuestro peso corporal en ella, pero nuestra recomendación es que si puedes aligerar un poco más lo hagas, pero depende en parte de la época del año en que lo hagamos.

Muchos peregrinos lo hacen, pero hay otros peregrinos que llevan una pequeña mochila consigo con lo necesario para pasar el día caminando y el resto lo llevan de alojamiento en alojamiento un servicio de transporte por un precio de 4-5 € por día. Nosotros recomendamos este servicio normalmente a El Camino con Correos. Previamente se contrata este servicio y ellos se encargan de recoger la mochila en el alojamiento donde hemos dormido y la llevan al siguiente donde vayamos a alojarnos.

Sin lugar a dudas, es tan seguro como puede ser tu vida diaria en cualquier paisaje de vida tranquila y tu sentido común debe ser tu guía. Pero sobre todo el Camino es seguro porque nunca estarás solo. De hecho, muchos peregrinos comentan que comenzar solo es la mejor manera de caminar hasta Santiago, para darte cuenta de la cantidad de personas que vas conociendo y con las que vas llegando a tu meta.

Cualquier hecho extremo que haya sucedido en los últimos años debemos tomarlos como raros y no es lo normal, aunque como hemos comentado debemos siempre utilizar el sentido común como en cualquier circunstancia de la vida.

Esta es una cuestión que debemos responder cada uno ya que nuestros pies se sentirán más cómodos en un tipo u otro. La mayoría de los peregrinos suelen llevar zapatillas de trekking, botas de caña alta para proteger el tobillo y unas sandalias que puedan ser utilizadas para ducha y descanso del pie. Se suele desaconsejar otro tipo de calzado, por no ser lo más apropiado para estos terrenos.

Debes saber que lo que es imprescindible es que no estrenes calzado y más bien que lo traigas bien domado de casa. Debe ser cómodo para evitar rozaduras, ampollas y malos apoyos y otra característica importante es la impermeabilidad y transpirabilidad.

Las principales razones para hacer el camino suelen ser religiosas y culturales. Pero no es imprescindible hacer el Camino de Santiago por fe religiosa. El Camino es un reto de superación personal y entre los motivos personales están los religiosos, culturales, deportivos, viajeros, …

El Camino es un reto duro dependiendo desde donde se comience a andar y las circunstancias de cada peregrino. No es necesario ser un atleta para hacer el Camino, pero debemos tener una razonable forma física o formarnos con un relativo entrenamiento previo. Si estamos acostumbrados a caminar largas distancias en nuestra vida diaria, estaremos mejor preparados para afrontar las ampollas, rozaduras, agujetas, y de esta manera no encontraremos tantos inconvenientes que puedan ralentizar nuestro ritmo.

Parece una tontería, pero no lo es y todos nos hemos visto sorprendidos en mitad de una etapa por la necesidad de ir al servicio. Cada vez más rutas del Camino están llenas de bares y restaurantes para ir al servicio. Recomendamos al menos hacer una consumición de un café o un agua a cambio de este momentito de tranquilidad que nos brindan estos locales.

Pero también sabemos que hay zonas del Camino que pueden estar alejadas en bares y restaurantes y el único lugar para hacer nuestras necesidades es el campo. No vamos a ser escatológicos sobre este asunto, pero recomendamos llevar toallitas o un rollo de papel de WC en nuestra mochila. Si tienen ocasión…no dejes la prueba del delito muy a la vista.

Los alojamientos más recomendados para hacer el Camino son los albergues. La mayoría son acogedores y familiares, gestionados por particulares, asociaciones, ayuntamientos o parroquias. Nos ofrecen unos servicios muy básicos pero suficientes por lo que pagamos en ellos, entre gratuitos y unos 15 €.

También hay hostales que ofrecen habitaciones sencillas o dobles, e incluso con más capacidad, pero para grupos que ya se conocen, donde por un poco más de precio tenemos una intimidad mayor.

Así mismo tenemos hoteles y casas rurales donde la calidad del alojamiento es mayor y con servicios mejores. Existen principalmente en grandes ciudades locales de lujo para unos pocos peregrinos que de vez en cuando se lo puedan permitir. Los más recomendables son los Paradores, que nos dan la comodidad de ser “cadena hotelera” y por lo tanto podemos gestionar nuestras reservas de forma conjunta.

 

Se puede y se debe hacer la colada. Como sólo llevamos 2-3 mudas, como mucho cada 2 días debemos lavar nuestra ropa. En muchos albergues hay lavadora y secadora que por unos 5-8 euros tenemos nuestra ropa lista. Podemos lavar a mano como se ha hecho toda la vida y para los muy vagos podemos meternos en la ducha con la ropa y fregarnos con ganas (después acabaremos de ducharnos como dios manda)

La gran mayoría de los albergues tienen wifi Gratuito. Es un servicio que cada vez funciona mejor pero no nos extrañamos de conexiones justitas o con cobertura del rural. En caso de necesitar estar conectado durante todo el Camino siempre hay la opción de alquilar la línea temporalmente por medio de un WiFi Hotspot o bien a través de una línea telefónica nacional, que después podremos dar de baja.

Puedes hacer el Camino de Santiago con perro sin problema, aunque hay que tener en cuenta la excepcionalidad de caminar con una mascota y tener en mente sus necesidades. A la hora de buscar alojamiento, siempre es conveniente llamar con antelación a los alojamientos para preguntar si admiten animales; si lo hacen debes tener en cuenta que normalmente las mascotas duermen atadas en patio al aire libre. Una buena alternativa que muchos peregrinos eligen cuando viajan con perro es dormir en cámping con tienda de campaña para separarse de su perro lo menos posible.

Todo depende de la ruta jacobea que elijas. Si optas por el Camino Francés, no vas a tener ningún problema, porque está señalizado en su totalidad y es difícil perderse. En el caso de otras rutas como el Camino del Norte, el Camino Portugués o el Camino Primitivo también vas a encontrar señalización, aunque siempre conviene estudiar el terreno antes para saber por dónde transcurren estas rutas.

Sí, puedes hacer turismo mientras peregrinas y tomarte tu tiempo para visitar algunos pueblos y ciudades impresionantes del Camino, como Santiago de Compostela. La mejor idea es madrugar para caminar las etapas a primera hora de la mañana, llegando a tu destino a mediodía. Cuando ya te hayas asegurado el alojamiento, tienes todo el resto del día para hacer turismo a tu ritmo.

Actualmente debes recorrer al menos 100 km a pie para obtener la compostela y 200 km en bicicleta, distancias que hay que acreditar presentando la credencial sellada a tu llegada a Santiago de Compostela. Sin embargo hay excepciones recientes como la de los peregrinos que parten desde A Coruña por el Camino Inglés (desde donde separan menos de 100 km hasta Santiago).

No. La peregrinación a Santiago de Compostela no es una carrera ni una competición, es un viaje al que los peregrinos se enfrentan por convicción, por superación o por pura curiosidad y cada uno puede hacerlo a su ritmo. Cada peregrino decide a qué distancia camina y durante cuánto tiempo. Muchos peregrinos deciden recorrer las 3 o 4 últimas etapas hasta Santiago de Compostela y otros invierten meses en caminar desde sus países de origen europeos hasta Ciudad Santa. Algunos caminantes recorren cada día unos pocos kilómetros y unos pocos deciden batir récords recorriendo el Camino en varias maratones. 

Recorrer el Camino con la ayuda de bastones es opcional. En el Camino verás muchos peregrinos que los usan y otros muchos que no, pero desde aquí los recomendamos, sobre todo para ayudarte en un punto de apoyo más cuando tengas que efectuar subidas o bajas o sortear obstáculos. También es muy útil para marcar un ritmo de paso uniforme.

Contenido del

Solo en la Península existen decenas de caminos, rutas centenarias más o menos olvidadas que se han rescatado poco a poco gracias al trabajo de las asociaciones de amigos del Camino de Santiago. Sin embargo, los caminos de Santiago se extienden por toda Europa, herencia de las peregrinaciones medievales de fieles que buscaban alcanzar la ciudad santa de Santiago de Compostela, donde se cuenta que yacen los restos del Apóstol. Algunos caminos convergen en otras rutas jacobeas principales, como el Camino Francés, que tienen como final de viaje siempre Santiago de Compostela.

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Puede sonar a tópico, pero la mejor ruta para estrenarse como peregrino es el Camino Francés. La razón es muy sencilla: vamos a encontrar más servicios, alojamientos e infraestructura que en ninguna otra ruta y además la señalización es clara y constante, siendo difícil perderse. Además si se da el caso de que nos perdemos, vamos a encontrarnos con peregrinos de forma constante que nos pueden ayudar y servirnos de referencia. El lado negativo es la gran masificación de esta ruta, sobre todo en verano, que nos llevará en ocasiones a quedarnos sin plaza en algún que otro albergue. 

Sí. Vas a realizar un esfuerzo continuo a primera hora de la mañana caminando etapas de alrededor de 5 horas de media. Debes de vigilar muy de cerca la deshidratación y llevar SIEMPRE agua contigo para no depender de encontrar fuentes. También debes llevar contigo algo de alimento sólido para ingerir a media mañana mientras descansas para recuperar fuerzas, pero lo más importante es que tomes sin excepción un desayuno equilibrado y completo para empezar el día con las pilas bien cargadas. 

Santiago de Compostela está muy bien comunicada con las principales ciudades españolas, contando con aeropuerto, estación de tren y autobús, así que encontrarás opciones para todos los bolsillos a la hora de volver a tu punto de destino. En avión hay conexión directa con Madrid y Barcelona, desde donde parten vuelos internacionales a las principales ciudades de Europa y Sudamérica.

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Siempre que hablemos de contratiempos pequeños, como heridas, rozaduras, contracturas, etc, la solución de nuestros problemas es sencilla e incluso podemos nosotros mismos salir del paso con un pequeño botiquín. Para problemas de cierta consideración siempre es mejor recurrir al servicio de emergencias lo más rápido posible y ponernos en manos de profesionales. Si eres un peregrino de fuera de España debes saber que el servicio público de Sanidad es gratuito y universal. 

Muchos apuntan que los peregrinos comenzaron a recoger conchas de vieira hace más de mil años después de llegar a Santiago de Compostela para usarlas para beber en ríos y arroyos en su camino de vuelta a casa. Poco a poco este utensilio se terminaría convirtiendo en un elemento de identificación de los peregrinos en sí mismo y así ha sido hasta nuestros días. 

Las flechas amarillas en el Camino de Santiago es una tradición mucho más reciente de lo que muchos piensan y se sitúa a finales del siglo XX. El célebre párroco de O Cebreiro, Elías Valiña, gran valedor de la recuperación del Camino de Santiago, compró grandes cantidades de pintura amarilla (color del que se pintaban las carreteras por obras) para señalizar el Camino Francés desde Roncesvalles hasta Santiago de Compostela y así ayudar a que los peregrinos no se perdieran en su viaje.

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Perfectamente. Con el paso de los siglos, el Camino de Santiago se ha convertido en un acontecimiento cultural que trasciende la religión, si bien parte originalmente de ella. Las motivaciones de los peregrinos para animarse a hacer el Camino están relacionadas con la fé y la espiritualidad, pero también las ganas de aventura, de conocer gente y de cumplir retos. En el Camino nadie te va a juzgar por tus motivaciones.

Como hemos explicado anteriormente, el Camino de Santiago no es una carrera ni una competición, sino un viaje que cada peregrino recorre a su ritmo y sobre todo, disfrutando de la experiencia. Nadie puede cobrarnos por hacer el Camino de Santiago, pues nadie lo organiza, por lo que no tenemos que apuntarnos en ningún registro. El único trámite que sí tenemos que cumplir lo encontramos en la credencial de peregrino, pero es únicamente para los peregrinos que quieran alojarse en albergues públicos. Para que los albergues puedan cerciorarse de quién es y quién no es peregrino, se lleva un control en un documento que debe ser sellado a nuestro paso por el Camino y que nos será exigido cuando preguntemos por una plaza para dormir.

Cuando llegas a Santiago de Compostela, concretamente a su catedral en la Plaza del Obradoiro, podemos considerar que has terminado el Camino de Santiago. Puedes visitar la catedral, asistir a la misa del peregrino, solicitar la compostela y por supuesto, disfrutar de Santiago de Compostela y de su encanto milenario (Para ello échale un vistazo a nuestra página sobre qué ver en Santiago de Compostela). Sin embargo tú decides si decides continuar la marcha o volver a casa; si todavía quieres más puedes seguir el Camino a Finisterre o Muxía, alcanzando en unas pocas etapas la costa atlántica y completando tu experiencia.

A pesar de que esta no es la forma de peregrinación tradicional que se conoce desde la Edad Media, a día de hoy, con el gran número de responsabilidades y un ritmo de vida tan acelerado, resulta muy difícil disponer del tiempo necesario para hacer el Camino de Santiago. Es por ello que la respuesta a la pregunta es afirmativa. Se cuentan por miles los peregrinos que organizan su viaje por tramos, de modo que seleccionan rutas de unos pocos kilómetros para ir completando a lo largo del año. 

Lo primero más importante que debe hacer una mujer embarazada antes de embarcarse en este viaje es hablar con su médico o ginecólogo de confianza. El personal especializado son los únicos con los conocimientos suficientes como para confirmar o negar a una mujer embarazada participar en esta aventura. Según el estado y la etapa de gestación es más o menos peligroso, por lo que es aconsejable preguntar a un especialista. 

Si bien es cierto que el Camino de Santiago es recomendable para todo tipo de personas sin una condición física concreta, es imprescindible tomar ciertas precauciones y planificar correctamente la peregrinación con niños. Los más pequeños de casa no están tan acostumbrados a caminar tantos kilómetros, por lo que será conveniente prepararles física y mentalmente, además de estar atentos de su estado en todo momento y no perderlos de vista. 

Nuevamente, todo dependerá de las diferentes restricciones de movilidad del momento. Estas se pueden consultar fácilmente a través de distintos medios o bien por el mapa ofrecido en la página web oficial del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social del Gobierno de España.